La reciente situación que está viviendo el país de inseguridad y con el movimiento de resentimiento social que se está atizando constantemente con la política interna, así como la externa, demanda no sólo el que tomemos precauciones extras con nuestra seguridad e integridad, sino una preparación física y mental para poder enfrentar situaciones adversas o de peligro.
Lo que está ocurriendo no es el camino para una mejora, sino es un empoderamiento para que todo empeore y se justifique la delincuencia. Debemos estar conscientes de que tenemos mucho que perder y los “otros” tienen todo que ganar. La impunidad y la falla sistémica de impartición de justicia nos deja totalmente vulnerables. Recuerden que aquí uno es culpable hasta que pueda pagar lo contrario.
No existe una legislación clara que permita la legítima defensa y lo qué hay son candados para proteger al delincuente y debilitar todavía más a la víctima. Alguna vez han tratado de hacer una denuncia ante las autoridades? Es un proceso burocrático, eterno y sin un fin claro o beneficios tangibles.
En lo personal, una de las veces que se me rieron a mi casa a robar e intenté hacer la denuncia, la respuesta que obtuve fue: “Pues como quiera, si hace la denuncia se va a tener que ir a su domicilio a hacer un inventario de lo qué hay y de lo robado, y pues le va a salir peor.”
No existe una fórmula mágica que nos proteja, simplemente es un control de riesgos, disminuyendo la probabilidad de que ocurra un siniestro a un porcentaje aceptable. La preparación es la base, así como el sentido común, que con tanta frecuencia ignoramos.
En ocasiones me han preguntado que cuál es la mejor defensa personal, esperando que la respuesta sea el nombre de algún arte marcial o arma, sin embargo la mejor respuesta es, la prevención.
La prevención son todas aquellas pequeñas acciones que realicemos día a día, en nuestra rutina, para evitar ponernos en situaciones de peligro de manera innecesaria.
El entrenamiento de un arte marcial nos brinda la seguridad necesaria para podernos conducir en la calle de tal manera que nuestro lenguaje corporal no sea el de una presa fácil. De ninguna manera estoy fomentando el que con un mes de entrenamiento pretendan frenar un robo, van a acabar muertos. De héroes están llenos los cementerios. La idea es que el lenguaje corporal propio no sea el de una víctima antes de serlo, y al mismo tiempo poder leer el lenguaje corporal de aquellos a nuestro alrededor, identificando peligros potenciales.
Debemos permanecer alerta, sin caer en la paranoia. Claro que el permanecer en un estado tipo Jason Bourne, es prácticamente imposible y requiere un vasto entrenamiento. Sin embargo se puede ir practicando un paso a la vez. Por ejemplo, al caminar podemos ir repasando en nuestra cabeza, la gente que está a nuestro alrededor, cómo viste, qué tan cerca está, qué nos dice su expresión facial, dónde tiene las manos, qué tiene en las manos, etc. Se debe empezar de manera simple e ir progresando poco a poco, como si fuera el subir de nivel en un juego de video.
El estar atentos al medio que los rodea puede hacer la diferencia.
#kapap
Lo que está ocurriendo no es el camino para una mejora, sino es un empoderamiento para que todo empeore y se justifique la delincuencia. Debemos estar conscientes de que tenemos mucho que perder y los “otros” tienen todo que ganar. La impunidad y la falla sistémica de impartición de justicia nos deja totalmente vulnerables. Recuerden que aquí uno es culpable hasta que pueda pagar lo contrario.
No existe una legislación clara que permita la legítima defensa y lo qué hay son candados para proteger al delincuente y debilitar todavía más a la víctima. Alguna vez han tratado de hacer una denuncia ante las autoridades? Es un proceso burocrático, eterno y sin un fin claro o beneficios tangibles.
En lo personal, una de las veces que se me rieron a mi casa a robar e intenté hacer la denuncia, la respuesta que obtuve fue: “Pues como quiera, si hace la denuncia se va a tener que ir a su domicilio a hacer un inventario de lo qué hay y de lo robado, y pues le va a salir peor.”
No existe una fórmula mágica que nos proteja, simplemente es un control de riesgos, disminuyendo la probabilidad de que ocurra un siniestro a un porcentaje aceptable. La preparación es la base, así como el sentido común, que con tanta frecuencia ignoramos.
En ocasiones me han preguntado que cuál es la mejor defensa personal, esperando que la respuesta sea el nombre de algún arte marcial o arma, sin embargo la mejor respuesta es, la prevención.
La prevención son todas aquellas pequeñas acciones que realicemos día a día, en nuestra rutina, para evitar ponernos en situaciones de peligro de manera innecesaria.
El entrenamiento de un arte marcial nos brinda la seguridad necesaria para podernos conducir en la calle de tal manera que nuestro lenguaje corporal no sea el de una presa fácil. De ninguna manera estoy fomentando el que con un mes de entrenamiento pretendan frenar un robo, van a acabar muertos. De héroes están llenos los cementerios. La idea es que el lenguaje corporal propio no sea el de una víctima antes de serlo, y al mismo tiempo poder leer el lenguaje corporal de aquellos a nuestro alrededor, identificando peligros potenciales.
Debemos permanecer alerta, sin caer en la paranoia. Claro que el permanecer en un estado tipo Jason Bourne, es prácticamente imposible y requiere un vasto entrenamiento. Sin embargo se puede ir practicando un paso a la vez. Por ejemplo, al caminar podemos ir repasando en nuestra cabeza, la gente que está a nuestro alrededor, cómo viste, qué tan cerca está, qué nos dice su expresión facial, dónde tiene las manos, qué tiene en las manos, etc. Se debe empezar de manera simple e ir progresando poco a poco, como si fuera el subir de nivel en un juego de video.
El estar atentos al medio que los rodea puede hacer la diferencia.
#kapap
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