La salud mental, así como las diferentes condiciones que la afectan, se han incrementado en gran número en tiempos recientes, o por lo menos el acceso a la comunicación así nos lo hace saber.
No es fácil vivir con depresión, es una enfermedad que te consume por dentro y que poca gente empatiza con alguien en esa condición.
Vista generalmente como símbolo de debilidad, de pereza o de victimización, no es atendida oportunamente o adecuadamente.
En las artes marciales he encontrado una forma de terapia a esta condición en los últimos 15 años.
El entrenamiento te da esa ventana al día de poder escapar de tus demonios internos y por un par de horas enfocarte en algo placentero.
Tu química cerebral cambia por completo, olvidas ese mundo sombrío que te causa tanto dolor y entras a esa zona mental en la que debes poder controlar tu cuerpo, tu dolor, tu agudeza mental y debes poder tomar decisiones y resolver problemas en cuestión de segundos o menos.
El efecto dura todavía unas horas después del entrenamiento, lo cual ayuda para que no hagas alguna decisión estúpida.
Es importante estar conscientes de la situación, no esperando que los demás de den cuenta porque no será así. Debes ser honesto contigo mismo y poder diferenciar entre un mal día y una depresión.
En estos tiempos en los que los millenials y posteriores, se quejan de todo, están sobre-protegidos y no luchan por nada, es todavía más difícil el poder establecer si es verdad que estás deprimido o no.
No permitas que el sentimiento te consuma, trata de mantenerte activo, aunque sea con pequeñas actividades, pero que te mantengan en el camino correcto.
Es una lucha de día a día, que empieza desde el momento que quieres o debes despertar, hasta el momento que quieres dormir. Es un esfuerzo constante por no dejarte ir y mantenerte a flote. Pero encontrar una actividad como las artes marciales o cualquier otro deporte, te harán más soportable la lucha y mejoran el pronóstico de éxito.
La depresión no se cura, se controla. Siempre está acechando. Debes prepararte constantemente para ser más fuerte que ella, porque no puedes permitirte el ser destruido por ella.
Habrá días malos y días peores, pero entre más espaciados sean, más fácil será sobrellevarlos.
Y lo más importante, no estás solo, pero debes pedir ayuda y hablar de ello.
No es fácil vivir con depresión, es una enfermedad que te consume por dentro y que poca gente empatiza con alguien en esa condición.
Vista generalmente como símbolo de debilidad, de pereza o de victimización, no es atendida oportunamente o adecuadamente.
En las artes marciales he encontrado una forma de terapia a esta condición en los últimos 15 años.
El entrenamiento te da esa ventana al día de poder escapar de tus demonios internos y por un par de horas enfocarte en algo placentero.
Tu química cerebral cambia por completo, olvidas ese mundo sombrío que te causa tanto dolor y entras a esa zona mental en la que debes poder controlar tu cuerpo, tu dolor, tu agudeza mental y debes poder tomar decisiones y resolver problemas en cuestión de segundos o menos.
El efecto dura todavía unas horas después del entrenamiento, lo cual ayuda para que no hagas alguna decisión estúpida.
Es importante estar conscientes de la situación, no esperando que los demás de den cuenta porque no será así. Debes ser honesto contigo mismo y poder diferenciar entre un mal día y una depresión.
En estos tiempos en los que los millenials y posteriores, se quejan de todo, están sobre-protegidos y no luchan por nada, es todavía más difícil el poder establecer si es verdad que estás deprimido o no.
No permitas que el sentimiento te consuma, trata de mantenerte activo, aunque sea con pequeñas actividades, pero que te mantengan en el camino correcto.
Es una lucha de día a día, que empieza desde el momento que quieres o debes despertar, hasta el momento que quieres dormir. Es un esfuerzo constante por no dejarte ir y mantenerte a flote. Pero encontrar una actividad como las artes marciales o cualquier otro deporte, te harán más soportable la lucha y mejoran el pronóstico de éxito.
La depresión no se cura, se controla. Siempre está acechando. Debes prepararte constantemente para ser más fuerte que ella, porque no puedes permitirte el ser destruido por ella.
Habrá días malos y días peores, pero entre más espaciados sean, más fácil será sobrellevarlos.
Y lo más importante, no estás solo, pero debes pedir ayuda y hablar de ello.
Comments