La constante de la inseguridad
Una vez más la creciente delincuencia en México, me pega.
Una vez más, quisieron meterse a robar a mi casa, por suerte esta vez
fracasaron.
Cada día se hace más difícil y desgastante vivir en México,
cada vez la frustración y el odio por esta Ciudad y por este País es mayor.
La impunidad se mantiene, la delincuencia y la inseguridad
crece y la legislación para poder argumentar legítima defensa en México, queda
mucho a deber. El eterno debate de la posibilidad de portar armas cobra cada
vez más adeptos. Habrá mucha gente a favor y mucha más en contra, pero en lo
que todos estarán de acuerdo es en que se requiere mayor seguridad, la variante
es el quién la provee, si uno por mano propia o alguien designado para ello.
La inseguridad es un factor de estrés constante que genera
ansiedad en la población. Uno no se siente seguro al salir de la casa, no sabe
si va a regresar a ésta y aún dentro de ella corre peligro constante.
Se debe encontrar una solución de fondo que rompa con ese
círculo vicioso. Por mi parte preferiría una legislación acorde a la realidad
que permitiera defenderte, a tu persona, tu propiedad y tus seres queridos, de
acuerdo al riesgo que se corra. Sin tener que pensar que posiblemente el
intentar sobrevivir signifique cárcel o represalias.
El tener como población civil, acceso a un mercado formal de
armas, letales y no letales, con los controles necesarios, pero no con el afán
de imposibilitar el mencionado acceso, permitiría a la población, el tener
herramientas que le permitan defenderse, o por lo menos ganar el tiempo
necesario para salir lo mejor librados posible de una situación adversa.
Una Autoridad (policía, ejército, etc) debidamente
capacitada, equipada y con los controles necesarios para brindar a la población
la confianza necesaria. Sin que en su actuar se vean limitados por grupos de
derechos humanos que por el afán del protagonismo, brinden una mejor o mayor
protección al delincuente que a la Autoridad. No con esto quiero decir, que se
permita el abuso, sino permitir que se haga lo necesario para acabar con la
constante de nuestros días, la constante de la inseguridad.
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