Muchas veces el ego es un factor en nuestros entrenamientos, siendo un elemento nocivo que no nos permite evolucionar. El ego se convierte en un freno para nuestras capacidades y en un factor de discrepancia con nuestros entrenadores y compañeros. Por desgracia muchas veces el ego se aprende o se alienta por parte de nuestro entrenador, mismo que quiere probar todo el tiempo que es superior a cualquier alumno o que puede conquistar a cualquier alumna. En el entrenamiento debe haber solamente humildad, no hay peleador lo suficientemente bueno que no pueda aprender, ni hay principiante del cual no se pueda aprender. Al aceptar que no somos perfectos o que no somos poseedores de la verdad absoluta podremos resaltar como persona y/o peleadores. Existen artes marciales en las cuales su naturaleza o su medio permiten que se crezca el ego, pero en la defensa personal éste no tiene cabida, el ego solamente hará que nos maten. La mentalidad de la defensa personal debe ser la de sobrevivir...
En Pro de una Defensa Personal Responsable. La mejor opcion para saber evaluar situaciones adversas y estar preparado para enfrentar la realidad que se vive en las calles.