Defensa Personal
En Kapap-México creemos en el lema “En Pro de una defensa personal responsable”. Empecemos con definir qué es defensa personal.
Existen muchas incógnitas alrededor de este concepto, muchas inducidas por la TV o las películas, pudiendo ser que el concepto preformado sea erróneo. La defensa personal consiste en salir lo mejor librado posible de una situación adversa.
Para salir lo mejor librado posible, no necesariamente debemos confrontar la situación de manera violenta. Lo más prudente será siempre usar nuestro cerebro y el sentido común, por desgracia éste es el menos común de los sentidos.
Si partimos de la idea de que todo conflicto se divide en tres partes, podremos entenderlo mejor.
Conflicto: 1. Preconflicto, 2. Conflicto y 3. Postconflicto
En la primera etapa o preconflicto, debemos mantener nuestros sentidos alerta, evitar situaciones peligrosas innecesarias, tomar medidas de seguridad básicas y evitar actuar como una presa en potencia.
Si actuamos de manera correcta en esta etapa, podremos evitar la mayoría de las situaciones adversas que podrían desencadenar en un conflicto como tal.
En la segunda etapa o conflicto, debemos poder mantener la cabeza fría a pesar del peligro inminente al cual nos estamos enfrentando, para esto sirven las horas y sudor en el entrenamiento.
Aún en esta etapa, la confrontación física no es absolutamente necesaria. En el momento de un asalto, lo mejor es cooperar con el delincuente, no tiene caso dar la vida por un reloj, si éste no va a dar la vida por nosotros.
Muchas veces la violencia escala durante esta etapa, Posiblemente el aprovechar una ventana de oportunidad y huir sea la mejor opción, otras veces será el llorar y mostrarse extremadamente abrumado por la situación.
En el caso en el que nuestra integridad física o la de nuestros seres queridos se vea amenazada, deberemos actuar con determinación y confianza. La violencia rara vez es la solución, pero si llega a serlo, es la única solución.
Si se presenta el momento de actuar, debemos poder confiar en el entrenamiento recibido, debemos poder confiar en nuestra capacidad física y en la mental.
Es en este momento que debemos aplicar principios como el de confusión y el de movimiento continuo, para tratar de asegurar la victoria.
Cabe hacer mención que la violencia con la que actuemos, deberá ser proporcional a la que estemos recibiendo, no puede haber defensa personal cuando esta fórmula no esté presente.
La tercera etapa o postconflicto, es el momento en el cual debemos enfrentarnos a las consecuencias de lo ocurrido en el conflicto, debemos considerar la parte médica, legal, moral y ética, siendo las dos últimas un proceso completamente personal. La parte legal de un conflicto siempre es difícil, muchas veces la legislación vigente aplicable se queda muy corta en materia de legítima defensa.
Una vez que entendemos estos conceptos, debemos utilizarlos en nuestro proceso de toma de decisión al escoger el arte marcial o técnica de combate que deseamos aprender. Debemos tener muy claro el para qué queremos aprenderla, realmente buscamos aprender defensa personal o nos inclinamos más por la parte deportiva o inclusive por la mística e historia que encierran algunas artes tradicionales.
La toma de decisión debe ser siempre informada y honesta, de esta manera obtendremos de nuestro entrenamiento el mayor beneficio posible. No hay arte o técnica buena o mala si se toma la decisión por las razones correctas.
www.kapap-mexico.com
En Kapap-México creemos en el lema “En Pro de una defensa personal responsable”. Empecemos con definir qué es defensa personal.
Existen muchas incógnitas alrededor de este concepto, muchas inducidas por la TV o las películas, pudiendo ser que el concepto preformado sea erróneo. La defensa personal consiste en salir lo mejor librado posible de una situación adversa.
Para salir lo mejor librado posible, no necesariamente debemos confrontar la situación de manera violenta. Lo más prudente será siempre usar nuestro cerebro y el sentido común, por desgracia éste es el menos común de los sentidos.
Si partimos de la idea de que todo conflicto se divide en tres partes, podremos entenderlo mejor.
Conflicto: 1. Preconflicto, 2. Conflicto y 3. Postconflicto
En la primera etapa o preconflicto, debemos mantener nuestros sentidos alerta, evitar situaciones peligrosas innecesarias, tomar medidas de seguridad básicas y evitar actuar como una presa en potencia.
Si actuamos de manera correcta en esta etapa, podremos evitar la mayoría de las situaciones adversas que podrían desencadenar en un conflicto como tal.
En la segunda etapa o conflicto, debemos poder mantener la cabeza fría a pesar del peligro inminente al cual nos estamos enfrentando, para esto sirven las horas y sudor en el entrenamiento.
Aún en esta etapa, la confrontación física no es absolutamente necesaria. En el momento de un asalto, lo mejor es cooperar con el delincuente, no tiene caso dar la vida por un reloj, si éste no va a dar la vida por nosotros.
Muchas veces la violencia escala durante esta etapa, Posiblemente el aprovechar una ventana de oportunidad y huir sea la mejor opción, otras veces será el llorar y mostrarse extremadamente abrumado por la situación.
En el caso en el que nuestra integridad física o la de nuestros seres queridos se vea amenazada, deberemos actuar con determinación y confianza. La violencia rara vez es la solución, pero si llega a serlo, es la única solución.
Si se presenta el momento de actuar, debemos poder confiar en el entrenamiento recibido, debemos poder confiar en nuestra capacidad física y en la mental.
Es en este momento que debemos aplicar principios como el de confusión y el de movimiento continuo, para tratar de asegurar la victoria.
Cabe hacer mención que la violencia con la que actuemos, deberá ser proporcional a la que estemos recibiendo, no puede haber defensa personal cuando esta fórmula no esté presente.
La tercera etapa o postconflicto, es el momento en el cual debemos enfrentarnos a las consecuencias de lo ocurrido en el conflicto, debemos considerar la parte médica, legal, moral y ética, siendo las dos últimas un proceso completamente personal. La parte legal de un conflicto siempre es difícil, muchas veces la legislación vigente aplicable se queda muy corta en materia de legítima defensa.
Una vez que entendemos estos conceptos, debemos utilizarlos en nuestro proceso de toma de decisión al escoger el arte marcial o técnica de combate que deseamos aprender. Debemos tener muy claro el para qué queremos aprenderla, realmente buscamos aprender defensa personal o nos inclinamos más por la parte deportiva o inclusive por la mística e historia que encierran algunas artes tradicionales.
La toma de decisión debe ser siempre informada y honesta, de esta manera obtendremos de nuestro entrenamiento el mayor beneficio posible. No hay arte o técnica buena o mala si se toma la decisión por las razones correctas.
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