Construyendo un guerrero mejor, Kapap, la mente es el arma.
Cuando se entrena un arte marcial con un programa orientado a la defensa personal, es necesario trabajar 3 aspectos distintos:
- La fortaleza mental
- El carácter
- La habilidad física
Todo ello ayuda a crear un guerrero bien entrenado, disciplinado, honorable y con gran motivación. este tipo de guerreros han permitido el desarrollo del Kapap, protegen a la sociedad y son un ejemplo para ésta.
El Kapap no es un sistema marcial basado en el deporte, es un sistema de lucha para la guerra y para resolver conflictos reales que basa su estudio en el uso de la pistola, el rifle y la bayoneta, el cuchillo y cualquier objeto utilizado como arma improvisada o de oportunidad.
El entrenamiento concluye con un estudio muy estricto del combate sin armas (cuerpo a cuerpo). Un entrenamiento que además puede ampliarse con el de otras culturas guerreras, entre las que se incluyen los espartanos, los zulúes y los apaches. El objetivo es crear guerreros honorables, ganadores y mejores civiles.
El Kapap no sólo enseña las habilidades necesarias para ganar sino también la mentalidad para encontrar el camino correcto.
El primer bloque de entrenamiento de Kapap otorga al practicante la conciencia de pertenecer a este sistema, proporcionándole toda la información necesaria para afrontar con éxito la aventura
de sobrevivir en la dura realidad de hoy. Una vez finalizado, ha de construir y mejorar su propio conocimiento. El Kapap permite seguir entrenando y aprendiendo a cualquier edad hasta alcanzar el cuarto nivel de entrenamiento. Todos sus practicantes pueden dedicar toda su carrera a adquirir nuavas y avanzadas habilidades, así como a aprender a mejorar y controlarlas.
Los instructores de Kapap no ostentan ningún rango o cinturón alguno. Simplemente se espera de ellos que muestren su liderazgo y habilidades a través de su ejemplo y conducta personal. Cada instructor de Kapap gana un "cinturón" enseñando y transmitiendo sus conocimientos y experiencia, no sólo a sus alumnos sino también a sus compañeros. Un cinturón no hace al instructor, sino su capacidad de búsqueda constante para ser mejor.
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